LA OTRA CARA DE BOLIVAR DESMITIFICANDO A UN HEROE
Articulo tomado de las dos orillas. http://goo.gl/1PC2YL
Se respetan los derechos de autor.
He tomado este articulo con el fin de desmitificar a un héroe, Simon Bolivar. Una persona por la cual siento admiración, pero que como todo ser humano también sentía odio, deseos de venganza entre otros valores que podíamos denominar negativos. Y como más si no con lo perpretado contra la poblacion de pasto, muy amiga de la corona española donde asi muchos no lo creamos ellos eran muy amigos de España.
Les dejo el siguiente articulo publicado por Fabio Arevalo:
Se respetan los derechos de autor.
He tomado este articulo con el fin de desmitificar a un héroe, Simon Bolivar. Una persona por la cual siento admiración, pero que como todo ser humano también sentía odio, deseos de venganza entre otros valores que podíamos denominar negativos. Y como más si no con lo perpretado contra la poblacion de pasto, muy amiga de la corona española donde asi muchos no lo creamos ellos eran muy amigos de España.
Les dejo el siguiente articulo publicado por Fabio Arevalo:
La masacre de Navidad que le propinó Bolivar a los pastusos
El Bolívar de instinto asesino, que pocos conocen
Desde su fundación hasta los primeros años del Siglo XIX, San Juan
de Pasto era una de las más importantes y prósperas urbes de América.
Estaba a nivel de Quito, Bogotá y Caracas, dentro de un eje estratégico
por ser paso de obligada conexión entre Caracas y Lima. Era un
importante centro suramericano que permitía grandes referencias y
decisiones, por lo tanto su dominio apetecía a muchos. De mantenerse
esa consideración y estatus debería ser tan desarrollada y trascendente
al menos como Bogotá o Quito. Pero aún más, dadas las condiciones de sus
estoicos habitantes (que a través de los años evolucionaron de manera
distinta al resto del país) era la mejor candidata a ser capital de la
Gran Colombia y posteriormente de la misma Colombia.
Sus relaciones con la corona española fueron por ello bastante buenas
y era de los pocos lugares latinoamericanos, donde los ‘chapetones’ no
se sentían tan extraños. Los pastusos nativos alcanzaron a hacer una
importante empatía, ya que el entendimiento y trabajo en equipo, a
diferencia del resto del país fueron valiosos. La colonización y dominio
poco se notaban hasta el punto de convivir sin muchos recelos nativos y
forasteros europeos.
Es natural deducir que en ese punto, los pastusos ya valoraban más
los logros y beneficios de la colonización que el dominio imperial, que
ya en la praxis era más retórico y tal vez de orgullo propio
latinoamericano. No obstante ello no quería decir que había hecho
carrera un gran conformismo. No. Prevalecían más sentimientos de
gratitud y lealtad con la corona española, sin ser siervos ni vasallos.
Guardando y buscando su propia autodeterminación, como la historia se
encargaría de demostrarlo posteriormente, lo cual permitió forjar una
identidad muy propia y característica de la estirpe pastusa.
Las contradicciones con el ‘otro’ país colombiano no tardaron en
aparecer. Con la llegada de próceres y libertadores criollos, buena
parte de ellos envalentonados y venidos a más sin mayores méritos, los
enfrentamientos fueron inevitables. En ese orden ante los gritos de
independencia populistas pusieron en el ojo del huracán a la floreciente
y magnífica ciudad de Pasto. Inevitablemente fue destruida en varias
ocasiones causando históricamente los más aberrantes asesinatos por
cuenta de una mal llamada descolonización.
Pasto despertó celos y envidias entre los precarios estamentos de
poder del norte y centro del país. Se convirtió en objeto de conquista a
cualquier precio. En ese momento aparece uno de sus más poderosos
líderes y gran batallador, el nativo Agustín Agualongo responsable de
memorables gestas al enfrentarse al encopetado, encumbrado y soberbio
‘libertador’ el venezolano Simón Bolívar.
La historia oficial solo enseña y muestra a un Bolívar patético, como
un Dios, hombre perfecto, idealizado al extremo. La historia de las
escuelas poco cuenta de las masacres y asesinatos causados al pueblo
pastuso, por cuenta de su ciega causa libertaria. No cuenta que es el
padre del Partido Conservador y de toda su extrema derecha convertida
posteriormente posiblemente en uno de los estigmas del país. En nicho de
la generación de la mayor violencia de la nación responsable de
múltiples masacres y posiblemente del mayor atraso del pueblo
colombiano.
La ‘Navidad Negra’ de Pasto
Ese Bolívar de instinto asesino, en Navidad es todavía aún más de
ingrata recordación entre los pastusos. Es el responsable directo y
autor de la llamada ‘Navidad Negra’ de Pasto. Sobre este nefasto,
luctuoso y triste hecho, Julio Cepeda Sarasty nos hace una compilación,
como producto de la investigación de reconocidos autores, en el
siguiente texto:
“El 24 de Diciembre de 1822 el pueblo del sur fue invadido, pisoteado
y abusado, la libertad se tiñó de sangre, se perfumó de muerte, se
vistió de persecución, de masacres y sacrificios. Sobre el pie del
Galeras, Bolívar bautizó con muertos las calles, con violaciones las
iglesias, con represiones a la valentía; no dejó un sueño vivo porque
sólo su sueño era posible, porque la independencia debía depender
solamente de sus ideales.
El 23 y 24 de diciembre de 1822, después de rudo combate en el barrio
Santiago de Pasto, en horrible matanza que siguió, soldados, hombres,
mujeres, niños y ancianos fueron sacrificados y el ejército “libertador”
inició un saqueo por tres días, asesinatos de indefensos, robos y otros
desmanes; hasta el extremo de destruir, como bárbaros, los libros
públicos y los archivos parroquiales, cegando así tan importantes
fuentes históricas. No respetaron los templos donde el pueblo pastuso
buscó protección.
Bolívar quien nos llevó a la llamada libertad, el de la Navidad
Negra, el de la temible espada, el del caballo blanco, el de uniforme
rojo, el que llenó los ojos de los pastusos de dolor y de llanto, el que
dejó cientos de niños huérfanos y una multitud de madres y viudas
llorando a sus hombres inmolados. En defensa de sus creencias el pueblo
pastuso no secundó la lucha por la independencia, no renunció a sus
rancias convicciones por un hombre que los desterró y los humilló hasta
la muerte.
El cruel Libertador, el que manchó de muerte las calles, el que nos
liberó de la corona pero que nos manchó de miseria, dolor y llanto. La
historia de esta patria en construcción nos cuenta que el Libertador
asesinó y sacrificó a nuestra pueblo en nombre de la libertad y de la
independencia; pero no olvidemos que dejó las huellas de su espada en
nuestras gentes, que sometió y humilló nuestros ancestros, que pisoteó
nuestro pueblo y que fue el autor de una macabra obra perenne en la
memoria de nuestro pueblo.” (Hasta allí la transcripción)
Ese es el Bolívar que equivocadamente se sigue idealizando y que cual
Cid campeador se sigue mostrando como el ‘Dios salvador’ de América. Es
evidente que la historia oficial ha sido escrita y contada por la clase
de poder, por la extrema derecha dominante, por los perfumados y
grandes hacendados del continente. Bolívar fue convertido en ícono, que
menos mal los pastusos (la mayoría) jamás se tragaron ese cuento, aun a
pesar del unanimismo continental. Allí está la historia de los pastusos.
Totalmente en contravía de la política oficial. Contestatarios y
rebeldes como Agualongo.
Por ello Nariño y su capital han recibido maltrato y desatención
desde el gobierno central, salvo lo ganado a pulso como hoy acontece,
cuando está llegando por fin la nueva y verdadera independencia. Nariño
es el único departamento colombiano de izquierda legítima y moderna. El
más progresista de todos, con una identidad acentuada que ha ayudado a
mejorar su propia autoestima y trabajo en equipo. Ahora que llegamos
posiblemente a resolver el gran conflicto que por 60 años ha golpeado al
país, por cuenta especialmente de los violentos partidos inspirados en
Bolívar, es la hora del gran levantamiento para cobrar con creces esa
enorme deuda histórica contra la masacre del pueblo pastuso.
Sin ninguna duda esta región surcolombiana (por ahora) es la mayor
victimizada por esta violencia que inicia con Bolívar y terminará muy
posiblemente con el acuerdo entre el Estado y las llamadas FARC. En el
resarcimiento en el ‘posconflicto’ Pasto y Nariño deberían tener el
máximo de atención e inversión, de lo contrario es la hora de volver a
reflexionar sobre aquello que alguna vez escribió Gustavo Álvarez
Gardeazábal: ‘Colombia perderá a Nariño como perdió a Panamá’.
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