Los universitarios estadounidenses se ahogan en préstamos
Tomado del diario el país( Noticia original: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/01/10/actualidad/1326174143_330152.html)
En Estados Unidos existen pocas cosas tan sagradas como el contrato. Y
repudiarlo es algo similar a una herejía. "Es un tipo de obligación que
llevamos impresa en nuestro ADN". Pero Andrew Ross, profesor de
sociología en la New York University, lleva incitando a ese sacrilegio
desde que en octubre decidió dar una charla en el contexto del
movimiento Ocupa Wall Street titulada ¿La deuda universitaria es un contrato?
En el atrio del Deutsche Bank en Wall Street, Ross detalló la gravedad
de la deuda universitaria estadounidense, que supera el billón de
dólares (786.163.522 euros), los cálculos que vaticinan que uno de cada
cinco estudiantes será perseguido por impago -en 2005 se les prohibió
declararse en quiebra-, dejó claro que el sistema de préstamos a
estudiantes es un negocio suculento para las instituciones financieras
que se convierte en una trampa mortal para los jóvenes en tiempos de
crisis e incitó a los estudiantes a hacer algo.
Un mes después, su nombre se convirtió en uno de los muchos
implicados en la campaña Ocupa la Deuda Estudiantil, creada por el grupo
Education & Empowerment de los indignados estadounidenses y con el
que se aspira a reunir un millón de firmas de universitarios dispuestos a
no pagar su deuda hasta que se cumplan una serie de demandas concretas:
desde devolverle la gratuidad a las universidades públicas a que se
desvele la contabilidad de las privadas y la eliminación de los
intereses en los créditos a estudiantes. "Negarte a pagar una deuda por
voluntad propia y no solo por falta de fondos es controvertido, porque
tiene una fuerte implicación moral y consecuencias prácticas, así que
sabemos que será una carrera de fondo", afirma Ross, quien considera
injusto que su sueldo esté vinculado al endeudamiento de los
estudiantes.
Desde que se lanzó la campaña hace un mes, apenas 3.000 personas han
firmado la petición. Sin embargo, en el seno del movimiento Ocupa Wall
Street, se muestran satisfechos y calientan motores para relanzarla en
febrero. "De momento, hemos conseguido que el problema de la deuda
estudiantil entre en el debate político, salte a la prensa y obligue a
los estadounidenses a hacerse preguntas: hoy, un estudiante puede ser
perseguido por impago el resto de su vida mientras que en el universo de
las finanzas empresas y empresarios pueden escapar a sus deudas sin
problemas", explica Suzanne Collado, una de las firmantes y
coordinadoras de la campaña, quien calcula que se licenciará con unos
35.000 dólares (27.515 euros) de deuda.
Sin duda es una propuesta radical para un país en el que los
ciudadanos asumen como algo natural que para tener estudios superiores
hay que endeudarse. Obtener una licenciatura universitaria costaba en
2010 una media de 25.000 dólares (19.654 euros) y aunque se opte por una
universidad pública, nadie se libra de pagar. Aunque hasta los años
setenta las matrículas en centros públicos de Nueva York y California
eran gratuitas, poco a poco se implantaron tasas -como ha ocurrido en
España- y hoy quienes estudian ahí pueden llegar a acumular deudas de
hasta 35.377 euros, según The Institute for College Access &
Success.
El coste de las matrículas se ha incrementado en un 900% en los
últimos 30 años y desde 1999 las cifras de la deuda estudiantil también
se han disparado en un 511%, hasta alcanzar en 2010 el billón de
dólares, una cifra superior a lo que los ciudadanos estadounidenses le
deben a las tarjetas de crédito, 550.000 millones de euros. Y con el
mayor índice de paro de jóvenes licenciados de la historia de EE UU
(9,1%) la devolución de esa deuda se ha convertido en un quebradero de
cabeza no solo para ellos sino para el Gobierno, que ve cómo la
capacidad de consumo (dos tercios de la economía se apoya en el consumo
privado) de los jóvenes, se reduce exponencialmente.
Curiosamente, desde que se lanzó la campaña se han multiplicado las
voces de alarma.
La propia secretaria de Educación, Arne Duncan, urgía
hace unas semanas a los rectores para que "sean creativos" y piensen
urgentemente "en fórmulas para reducir los costes y las deudas de los
estudiantes", y el presidente Obama incluso se reunía con algunos de
ellos con el mismo objetivo.
Quienes no tienen la suerte de ser el número uno en deportes o en
matemáticas de su instituto -el sistema premia con becas a los números
uno y a las minorías étnicas, pero deja fuera a todos los demás, la
clase media- solo pueden estudiar si piden un crédito y, por tanto, se
licencian con deudas que crecen y se multiplican a medida que pasan los
años y les llueven los intereses o las penalizaciones por no pagar a
tiempo. "Es aún peor si aspiras a seguir estudiando tras la
licenciatura", explica Barbara Adams, quien tras 10 años pagando su
deuda decidió pedir otro préstamo para financiarse un doctorado en
Sociología en The New School que cuesta 30.000 dólares (23.584 euros) al
año. "Con el préstamo pagas la matrícula pero para vivir tienes que
trabajar (ella es profesora en diversas universidades). Eso no te deja
tiempo para estudiar así que el doctorado se alarga eternamente (ella
lleva siete años) y las deudas también. Es una trampa, pero solo atrapa a
los que no somos ricos. Si puedes pagar, tardas la mitad en escribir tu
tesis. Sé que es mi problema haber decidido hacer un doctorado en una
universidad cara pero si solo la gente con dinero tiene el privilegio de
acceder a lo más alto de la educación es que el sistema está
equivocado. ¿No nos habían vendido que el sueño americano consistía en
que todos podíamos aspirar a nuestros sueños? La realidad es que el
sistema educativo es brutalmente clasista"
Comentarios